El Museo Franz Mayer cumple 40 años como uno de los principales recintos de México dedicados a las artes decorativas y el diseño. La institución abrió sus puertas el 15 de julio de 1986 en el antiguo Hospital de San Juan de Dios, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y conmemora su aniversario con exposiciones, restauraciones y nuevas formas de acercar su acervo al público.
La colección reúne cerca de 60 mil objetos, entre libros, muebles, fotografías, platería, relojes, pinturas, textiles y piezas de distintas tradiciones artísticas. El museo conserva además fondos bibliográficos y documentales vinculados con la historia de México, el arte y el diseño.
Conservar para el futuro
El trabajo cotidiano del recinto incluye revisar, estabilizar y restaurar piezas elaboradas con materiales muy diversos. Un abanico chino del siglo XIX, hecho con marfil, sándalo, carey y madreperla, forma parte de los objetos atendidos recientemente para recuperar su estructura y permitir nuevamente su apertura.
También han sido intervenidos un sarape de Saltillo del siglo XIX, una caja china de laca negra de finales del siglo XVIII y una pintura del siglo XV que representa a San Cristóbal cargando al Niño Jesús. La conservación requiere especialistas en papel, textiles, mobiliario, porcelana y metales, debido a que algunas piezas combinan materiales que deben mantenerse bajo condiciones específicas.
Las obras más frágiles, especialmente textiles y piezas de papel, se rotan periódicamente en las salas para reducir su exposición a la luz y a otros factores que pueden acelerar su deterioro. El museo también recurre a campañas de donación y a colaboraciones con instituciones especializadas para financiar intervenciones de largo alcance.
Nuevas lecturas para atraer visitantes
El aniversario se acompaña de una estrategia para mostrar piezas que normalmente permanecen en las bodegas. Entre las actividades conmemorativas se encuentra “Durero. El primer artista viral”, exposición que reúne por primera vez el conjunto completo de 40 grabados del maestro del Renacimiento dentro del acervo del museo.
La muestra presenta a Durero como un artista que construyó una identidad reconocible mediante su monograma y defendió la autoría de sus obras frente a copias y falsificaciones. Una instalación con inteligencia artificial permite al público interactuar con una representación del grabador y conocer parte de su trayectoria y de sus disputas por la propiedad de sus imágenes.
El programa de aniversario también incluye una selección de piezas relacionadas con Alemania y propuestas que vinculan la colección histórica con expresiones contemporáneas. La intención es ofrecer nuevas lecturas sin perder de vista el valor documental y artístico de los objetos reunidos por Franz Mayer.
Un proyecto pensado para permanecer
Franz Mayer concibió su colección como la base de un museo abierto al público y dejó un modelo de operación diseñado para darle continuidad. El esquema combina la participación del museo, un patronato y un fideicomiso, además de ingresos provenientes de visitantes, donativos, alianzas y servicios.
El recinto ha buscado ampliar sus públicos mediante exposiciones y actividades que conectan las piezas históricas con temas actuales. En los últimos años, esa estrategia ha contribuido a renovar la relación del museo con visitantes jóvenes y a colocar su colección en conversaciones más amplias sobre diseño, cultura visual y patrimonio.
A cuatro décadas de su apertura, el Museo Franz Mayer mantiene el desafío de conservar miles de objetos y, al mismo tiempo, encontrar maneras de hacerlos significativos para nuevas generaciones. Su aniversario pone en el centro esa doble tarea: proteger el pasado y mantenerlo en diálogo con el presente.

