El escritor irlandés John Connolly conversó en Madrid sobre Hijos de Eva, su más reciente novela publicada en español, durante una entrevista realizada en el marco de la Feria del Libro de la ciudad. La obra combina recuerdos de sus viajes por Argentina y México, referencias a los mitos precolombinos, el contrabando de piezas arqueológicas y una exploración del miedo desde la infancia hasta la vida adulta.
La conversación también abordó la relación del autor con el idioma español, su interés por América Latina, la influencia del periodismo en su escritura y la presencia de elementos sobrenaturales en las historias protagonizadas por el detective Charlie Parker.
Una novela nacida entre Argentina y México
Connolly explicó que Hijos de Eva surgió a partir de distintas experiencias de viaje. Durante una visita a Argentina conoció un museo arqueológico en Salta, después de recorrer lugares como Ushuaia, Iguazú y Cafayate. Las piezas y escenas que encontró en ese espacio se relacionaron, años más tarde, con sus recuerdos de Teotihuacán y con una experiencia en la que intentaron venderle artefactos precolombinos.
A partir de esas experiencias, el escritor investigó el tráfico de piezas arqueológicas y construyó una trama alejada de los clichés asociados con el narcotráfico en México y otros países latinoamericanos. Su intención fue explorar una forma distinta de contrabando y evitar una representación limitada de la región.
El miedo como vínculo entre la infancia y la adultez
Uno de los temas centrales de la novela es el miedo. El autor señaló que la infancia mantiene una relación especialmente profunda con ese sentimiento y que, aunque sus causas cambian con el paso del tiempo, el miedo continúa acompañando a las personas durante toda su vida.
En Hijos de Eva, lo macabro convive con la inocencia de los niños. Esta combinación prolonga una preocupación presente en otros trabajos de Connolly, quien ha utilizado la literatura para examinar la pérdida, la mortalidad, la violencia y las zonas más oscuras de la experiencia humana.
Entre la novela negra y lo sobrenatural
Connolly se ha distanciado de las convenciones más rígidas de la novela negra. Aunque sus historias incluyen detectives, crímenes y personajes enfrentados a situaciones extremas, también incorporan mitos, leyendas y fuerzas sobrenaturales que amplían la perspectiva sobre la realidad.
Sus raíces católicas irlandesas, la tradición de cuentos de hadas de su país y sus lecturas de literatura gótica influyeron en esta mezcla. A esas referencias se suman autores estadounidenses como Ross Macdonald y James Lee Burke, además de la obra de Stephen King, con quien ha coincidido en Maine.
Charlie Parker como una forma de entender el mundo
El detective Charlie Parker ha acompañado a Connolly durante más de dos décadas y funciona como una herramienta para observar la sociedad desde otra perspectiva. A través de ese personaje, el escritor examina la culpa, la justicia, la violencia y la posibilidad de actuar frente al mal.
Aunque la novela criminal suele presentar un mundo dominado por la desesperanza, Connolly busca conservar una posibilidad de cambio. Sus personajes no son completamente buenos ni completamente malos, pero enfrentan decisiones que les permiten resistirse a la indiferencia.
La mirada del periodista y el deseo de entretener
Antes de consolidarse como novelista, Connolly trabajó en The Irish Times. Esa experiencia le enseñó a observar el valor de cada vida y a comprender que no existen personajes secundarios cuando se mira una historia con atención.
El escritor también defendió el entretenimiento como una función legítima de la literatura. Para Connolly, una novela puede abordar asuntos complejos y violentos sin dejar de ofrecer al lector una vía de escape frente a la saturación de noticias, conflictos y acontecimientos dolorosos.
En ese equilibrio entre oscuridad y esperanza se encuentra una de las claves de su obra: utilizar el crimen, el miedo y lo sobrenatural para observar la realidad desde una perspectiva distinta, sin perder la posibilidad de que los lectores encuentren en la ficción un espacio para imaginar cambios.

