Jesús Parets, director jurídico de la Sociedad General de Escritores de México, sostuvo que los contenidos generados exclusivamente con inteligencia artificial no otorgan derechos de autoría y que la originalidad de una obra sigue siendo un atributo humano.
El planteamiento fue expuesto durante una conferencia sobre los límites de la creatividad literaria y la originalidad humana frente a los contenidos generados por inteligencia artificial, realizada en el marco del 50 aniversario de la organización.
La autoría corresponde a personas físicas
Parets explicó que el derecho al crédito y la protección de los intereses morales y materiales están vinculados con la persona autora. Por ello, señaló que encargar la producción de un contenido a una herramienta de inteligencia artificial no convierte automáticamente a quien la utiliza en autor de la obra.
También advirtió que los procesos generativos pueden presentar incertidumbre sobre el origen de los materiales empleados para producir textos, imágenes u otras piezas, lo que puede generar riesgos de infracción a derechos de autor.
La inteligencia artificial como herramienta auxiliar
El experto planteó que la inteligencia artificial puede utilizarse como apoyo en el desarrollo de contenidos creativos, pero no debe sustituir ni minimizar la creatividad humana. En ese proceso, consideró indispensable distinguir qué elementos fueron creados por una persona y cuáles fueron generados artificialmente.
La postura coincide con un criterio judicial mexicano que establece que el registro de una obra requiere autoría de una persona física y una creación original. Bajo ese criterio, un contenido producido exclusivamente por una herramienta de inteligencia artificial no cumple por sí mismo con las condiciones de autoría humana previstas en la legislación.
El debate ocurre mientras las plataformas de inteligencia artificial generativa se expanden entre escritores, artistas y otros creadores. La discusión mantiene como puntos centrales la transparencia en el uso de estas herramientas, el reconocimiento del trabajo humano y la protección de materiales utilizados para entrenar modelos.

